Por Franklin Hernandez – Dice un refrán popular que no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar. En asunto de la política, sobre todo, la política dominicana, la cultura es criticarlo todo desde la oposición, tratando de que con esas críticas se gane adeptos y así llegar al poder; pero cuidadito compay gallo, porque esas críticas deben ir acompañada de proyectos creíbles y realizables, los cuales hagan un juego entre promesas y resultados, de lo contrario solo serían criticas al aire.

Las críticas de los partidos de oposición a los gobiernos son juegos democráticos, es el contrapeso natural entre partido de gobierno y los de la oposición, criticas que en la mayoría de los casos deben ser vista como críticas constructivas, lo que debe ayudar al gobierno de turno a ver cosas que muchas veces los afanes del ejecutivo y algunos funcionarios miopes nos ven pero que los partidos de oposición les recuerdan que existen y que deben resolver.

Con relación a las críticas de la oposición al gobierno, sobre todo, aquellas observaciones que les viene haciendo el expresidente y presidente del partido fuerza del pueblo, el doctor Leonel Fernández al presidente Luis Abinader, más que críticas son observaciones sanas que buscan tratar de enderezar un camino torcido que lleva el actual gobierno en diferentes aspectos pero que muchos funcionarios ven como críticas para perjudicar al gobierno y entendemos que no es así.

Pero lo que Leonel y los dirigentes del partido de la liberación dominicana hacen es recordarle al gobierno que, en la campaña pasada, el arma de ataque del hoy presidente Luis Abinader fue decir que tenía la solución a todos los problemas nacionales llámese problema de la delincuencia, problemas de los apagones, problema de las alzas en la comida y otros artículos, y según el hoy presidente Abinader, solo era cuestión de llegar al gobierno para que todos esos problemas fueran solucionados.

Dos años después, la delincuencia está peor, los apagones tienen al pueblo a coger el monte y los precios de los artículos de primera necesidad cada día están más caro, mientras el gobierno que ayer desde la oposición decía que lo resolvía todo, ahora pide paciencia al pueblo.

A dos años de gobierno no basta solo pedir paciencia a una población golpeada, los barrios y las comunidades comienzan a despertar al encanto de serpiente al que fueron sometidos, creyendo que las promesas tenían sustento y al final lo que el pueblo ha recibido es más promesas encimas de las que les hicieran en campaña.

Como diría ese gran cantautor Venezolano Ali Primera en una canción que más tarde popularizara el famoso grupo Los Guaraguao “No, no basta rezar”, no basta hablar duro, no basta decir que van a hacer esto o lo otro, llega un momento que la población pierde las esperanzas del famoso cambio que les vendieron y terminan como en los últimos días los barrios y comunidades del país han vivido con las protestas por los apagones, los altos costo de la comida y otras demandas.

Es hora ya señor presidente de que cambie la receta a la cual han sometido al pueblo, porque tal parece que la medicina ha sido peor que la enfermedad. Sálvanos Señor.